El sábado 30 de mayo, Liberté conjuntamente con el grupo de investigación Aprendizaje y Desarrollo Organizacional de IRICE-CONICET-UNR dio inicio al Laboratorio de Saberes, un ciclo de nueve encuentros titulado «La cárcel como práctica de la libertad». El primer encuentro se llamó «La Libertad» y reunió, por videollamada y streaming, a invitados de México, Chile, Colombia y Argentina, y a más de cien personas que siguieron y escribieron en simultáneo desde distintos puntos del continente, algunas desde unidades penales.
No fue una conferencia. Fue una conversación: nadie llegó con una ponencia bajo el brazo. Esa es, justamente, la apuesta del ciclo.
Un ciclo que se escribe en comunidad
El Laboratorio de Saberes es una propuesta de la Universidad Liberté en conjunto con el IRICE (Instituto Rosario de Investigaciones en Ciencias de la Educación) de la Universidad Nacional de Rosario, y articula dos programas de investigación-acción: el Programa MADIVA y Rosario Cuna de la Paz. Su método tiene nombre propio: co-inspiración. En lugar de exponer, las personas invitadas conversan; y lo que se conversa —junto con lo que aporta quien participa desde el chat— se desgraba, se procesa y se vuelve material escrito.
Porque el ciclo tiene un destino concreto: un libro colectivo que se publicará en 2027, el año en que se cumplen sesenta años de La educación como práctica de la libertad, de Paulo Freire. De ahí el título que el equipo eligió para esa obra en construcción: La cárcel como práctica de la libertad: de la cultura tumbera a una cultura centrada en la vida. Lo que empezó ese sábado es la primera de nueve conversaciones que irán dando forma al libro.
La presentación estuvo a cargo de Claudia Liliana Perlo, investigadora del CONICET y de la Universidad Nacional de Rosario. La apertura, en la voz de Miguel Ángel M. La moderación, en Ricardo Augman —el «jardinero del tiempo», como lo nombraron en el chat—; y el resumen final, en Luis Triana, desde Colombia. El equipo editorial del ciclo lo integran María Celeste Carlín, Ricardo Augman, Luis Triana, Juan Matías Bongiovanni y la propia Perlo.
El primer Laboratorio de Saberes, disponible en EduTube.
«¿Qué es la libertad?»: la conversación de la mañana
El encuentro abrió con una pregunta convertida en consigna —¿qué es la libertad?, ¿se obtiene, se concede, se quita?— y con un método propio, la co-inspiración: las personas invitadas no exponen ponencias, conversan, mientras más de cien personas piensan en paralelo desde el chat. La idea que recorrió la mañana fue pensar la libertad en la cárcel no como un estado ni como un permiso que concede un tercero, sino como una práctica.
La conversación la abrió Marcela Gaete, desde Chile, dando vuelta el enunciado: ¿quién practica la libertad en la cárcel? Insistió en pensarla en sujetos anclados en su historia y en no despolitizar el sufrimiento. A lo largo de dos mesas se sumaron referentes de Argentina y Colombia —entre ellos, quienes piensan la cárcel desde adentro— y Leslie Martínez, desde México y la filosofía aplicada feminista, que mostró cómo la libertad se construye de manera relacional, entre las propias mujeres, a partir de algo tan básico como llamar a cada persona por su nombre.
Dos voces para pensar la libertad
El primer encuentro reunió a docentes e investigadoras que enseñan y construyen en contextos de encierro y de vulnerabilidad social, desde cuatro países. Terminada la conversación, les pedimos a quienes participaron una reflexión sobre lo que dejó este primer Laboratorio. Dos de esas voces —desde Chile y desde México— se suman a esta nota.
Marcela Gaete Vergara (Chile) — doctora en educación de la Universidad de Chile, dirige la Red Chilena de Pedagogía en Contextos Carcelarios y Exclusión Social.
Un espacio de diálogo de saberes sobre educación en cárceles tendría que hilar experiencias, sentires y perspectivas de educadores, profesionales y personas privadas de libertad, para constituir los espacios educativos fuera de la lógica de los «Re» —reinserción, rehabilitación, resocialización—, jaqueando los procesos de prisionización en vistas de prácticas de participación, autonomía, dignidad y libertad. Es decir: el espacio educativo como posibilitador de una pedagogía del presente potencial.
Leslie Jazmania Martínez Panduro (Jalisco, México) — pedagoga de la Universidad Intercultural de Colima e integrante del laboratorio de educación, pedagogía social y cárceles de la Universidad de Guadalajara; trabaja desde la filosofía aplicada feminista.
Lo que hace posible una conversación así es reconocer que, aunque habitamos realidades distintas, compartimos preguntas éticas y políticas sobre la libertad, la dignidad y las condiciones que permiten la vida. Me llevo la fuerza del diálogo situado: escuchar cómo se piensa la libertad desde México, Chile, Colombia y Argentina amplió mi mirada y reafirmó que la filosofía aplicada feminista se construye con otras, desde la experiencia y la responsabilidad colectiva.
La conversación no se quedó en la mesa
Mientras las y los invitados conversaban, más de cien personas pensaban en paralelo desde el chat: docentes, estudiantes, equipos de organizaciones, familiares, y personas escribiendo desde unidades penales de distintas provincias. No fue un público que mira: fue una mesa más, la más numerosa.
En Liberté tenemos todo tipo de condenas y de personas. Este espacio es inclusivo real.
Entre las preguntas que circularon, una dio vuelta el sentido común sobre el «después» de la cárcel:
Siempre se habla de que la persona esté preparada para integrarse a la sociedad, pero ¿la sociedad está preparada para recibirlos?
La cooperativa Liberté es un ejemplo de cómo los presos tomamos lugares en el sistema.
El ciclo sigue
Próximo encuentro · sábado 11 de julio
El segundo Laboratorio de Saberes será el sábado 11 de julio. Tendrá como eje transversal la Justicia restaurativa y terapéutica: paradigmas alternativos al castigo —reparar el daño, restaurar el vínculo social y sanar a la persona y a la comunidad—. Anunciaremos las voces invitadas por los canales de Liberté.
Cada encuentro suma una capa al libro que el equipo editorial publicará en 2027. Lo que se piensa en voz alta los sábados se vuelve, después, palabra escrita para quienes no pudieron estar. El Laboratorio recién empieza.